Emma y la semilla mágica

Emma y la semilla mágica

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Emma es una niña muy alegre, lista y curiosa. Quiere aprender todo y de todo para enseñárselo después a sus amigos, como el dragón Rufo, Osito, la ardilla Noli, Tika la eriza o el pájaro Pipo. Porque Emma es un poco profesora. Y un poco maga, también. 

Un día, mamá Miriam le enseñó a sembrar semillas, para tener fresas, tomates y otras frutas y verduras en el jardín. Y, ese mismo día, Emma hizo de profesora y enseñó a sembrar a Osito, su mejor amigo. Pero, pero… Osito sembró una semilla de la que nació una planta muy, muy, muy especial. 

En este libro de Historias de Emma, el mago Tata y papá tendrán que ayudar a Emma a superar las pesadas travesuras de la bruja Burlona.

INDICE

  1. Una bolita púrpura
  2. ¡Qué planta más rara!
  3. La bruja Burlona
  4. Y la carta-avión, llegó
  5. ¿Qué verdura es?
  6. La poción mágica
  7. Papá es escalador
  8. Magia potagia…

A continuación está el primer capítulo de los ocho del cuento.

CAPITULO 1 • UNA BOLITA PÚRPURA

Emma es un niña muy lista y muy curiosa. Quiere aprender todo y de todo para enseñárselo después a sus amigos. Porque Emma es un poco profesora.

Un día, mamá Miriam le enseñó a sembrar semillas, para tener fresas, tomates y otras frutas y verduras en el jardín.

—Tienes que hacer un agujerito en la tierra con el dedo, Emma —le dijo mamá Miriam.

—¿Está bien así, mamá? —respondió Emma.

—¡Lo has hecho perfecto, Emma!… Ahora, pon la semilla en el agujerito y tápalo con tierra.

—¿Y lo tengo que regar también, mamá?

—¡Sí, claro!… —respondió Miriam—. Tienes que regarlo todos los días, para que crezca y pronto haya fresas.

Ese mismo día, Emma hizo de profesora y enseñó a sembrar semillas a Osito, su mejor amigo… Pero, pero…

—¿Qué semilla pongo en el agujerito, Emma? —preguntó Osito, encogiendo los hombros—. ¡Yo no tengo ninguna…!

—¡Uy, es verdad!… Tenemos que ir a buscar semillas. Mamá dice que en el bosque hay muchas plantas que tienen semillas…

—¡Sí, sí, vamos! —dijo Osito contento—. ¿Y puedo llevar mi cestita para guardar las semillas que encontremos!? 

—¡Claro que sí! —respondió Emma—.

Emma cogió su mochila y los dos salieron hacia el bosque. Subieron por la ladera de la montaña mirando cada planta para ver si tenía semillas.

En un rincón del camino, encontraron una planta llena de flores y semillas amarillas. Y, al acercarse para coger las semillas, oyeron una voz fuerte y chillona…

—¡Hooola, hooolaaa!… ¿Qué estáis buscandooo? —dijo alguien vestido con una capa negra y un sombrero puntiagudo, que salió de detrás de la planta. 

Emma la reconoció… ¡Era Burlona! La bruja que vivía allí arriba, en el pico de la montaña. 

Burlona no era una bruja mala. Pero era muy, muy traviesa. Y siempre gastaba bromas cuando volaba subida en su escoba mágica. 

—Buscamos semillas, para sembrar plantas —respondió Emma.

—¡Ahhh…! Eso es muuuy divertido… —dijo Burlona. Y guiñando un ojo, añadió— Sabes, yo tengo una semilla secreta de la que crece una planta muy, muy especial.

—¿Síííííí…? ¿Qué planta es? —dijeron a la vez Emma y Osito, con cara de curiosidad.

Burlona metió despacio su mano en el bolsillo y sacó una bolita de color púrpura, muy brillante. Y acercándose a la oreja de Emma le dijo, en voz baja…

—¡Shhhhhhh…! Es un secreto ¡Eh! No se lo cuentes a nadie… Ésta es una semilla mágica. Si la siembras nacerá una planta con una flor amarilla y grandes hojas de color púrpura que son igual que sillones blanditos… Para que tú y tus amigos os sentéis a jugar y a leer cuentos. 

—¿Yo quiero verla? ¿Puedo ver esa planta mágica en el bosque? —dijo Emma.

—¡No, no!… Aquí no hay ninguna planta como ésta. Es muy especial. Si quieres que de la semilla, tú serás la primera niña que tendrá esa planta mágica.

—¡Yo quiero sembrar esa semilla, Emma! —dijo Osito—. Y así nos podremos sentar en sus hojas para que me leas libros.  

—¡Vale, vaaale!… —dijo Emma. Y mirando a la bruja, añadió— ¿No será ésta una de tus bromas traviesas… eh, Burlona?

—¡Nooo, niña, nooo!… Yo no soy una bruja mala… Yo sólo quiero que os divirtáis mucho sembrando plantas —respondió Burlona, poniendo cara de bruja buena.

Osito le acercó la cestita y la bruja puso dentro la semilla mágica de color púrpura. 

—¡Gracias por la semilla, bruja Burlonaaa! —dijo alegre Osito—. ¡Vamos, vamos rápido a sembrarla, Emma!

—¡Adióóós… adióóós! —gritó la bruja con voz chillona, mientras se alejaba volando en su escoba. 

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