Emma y el bosque en llamas

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El día amaneció con un sol radiante. Era un día perfecto para celebrar el cumpleaños de los pollitos Pepe y Pito. Su mamá, la gallina Catalina, había preparado una cesta llena de pastelitos para celebrar una gran fiesta de cumpleaños en el bosque, con todos sus amigos… Pero… ¡Ay, ay, ay…! Cuando Catalina y los pollitos llegaron al lugar de la fiesta, el bosque empezó a llenarse de chirridos que hacían temblar el suelo y de árboles que se caían… ¿Qué estaba pasando?

Los animalitos huían del bosque al quedarse sin sus casas en los árboles y sin los frutos de los árboles para comer… Y todos corrieron hacia la casa de Emma, para pedirle ayuda.

Pero las sorpresas no habían terminado. Porque, cuando Emma fue al bosque a ayudar a sus animalitos amigos, un gran incendio empezó a quemar los árboles caídos… En esta historia, Emma tiene que salvar al bosque de las llamas y a los animalitos que viven en él… ¿Lo conseguirá?

INDICE

  1. Fiesta en el bosque
  2. Y el árbol se cayó…
  3. Pollitos en el agujero
  4. ¡Más madera!
  5. Los árboles amigos

A continuación se reproducen los dos primeros capítulos del cuento.

CAPITULO 1 • FIESTA EN EL BOSQUE

La gallina Catalina se despertó muy pronto esa mañana. Tenía mucho trabajo que hacer. Quería preparar una gran sorpresa antes de que despertaran sus dos pollitos, Pepe y Pito.

Cuando terminó, Catalina puso lo que había preparado en una cesta, añadió también un mantel, y entró en el gallinero a despertar a sus dos pollitos dormilones…

—¡Vamos chicos! ¡Arriba!… ¡Despertad, que hoy es el día!  —cacareó Catalina, alegre.

Pito, el pollito de plumas blancas que era el más travieso, salió corriendo del gallinero. Y abrió los ojos, sorprendido, al ver la gran cesta que había preparado mamá Catalina.

—¿Qué es?… ¿Qué es, mamá? —pió Pito, mientras su hermanito Pepe corría también hacia la cesta, a ver que había dentro.

—Mirad, chicos… ¡La cesta está llena de pastelitos de plátano, avena y  nueces!… Porque hoooy… vaaamooos a celebraaar… ¡Vuestro cumpleañooos! 

—¡Bieeen, qué bieeen…! —saltaron contentos los dos pollitos.

—¿Estáis listos?… Tenemos que ir al bosque a celebrarlo. He invitado a vuestros amigos a la fiesta de cumpleaños… ¡Y lo vamos a pasar muy bien!… ¡Hala, vamos!

Los dos pollitos se pusieron en marcha, camino del bosque, detrás de mamá Catalina que llevaba la cesta colgada del pico.

Y cantando y saltando llegaron a un bello lugar, rodeado de árboles, donde solían jugar con sus animalitos amigos.

—¡Hala! Vamos a prepararlo todo antes de que lleguen vuestros amigos —dijo Catalina—. Vosotros poned el mantel en el suelo y yo sacaré los pastelitos de la cesta…

Y, dicho y hecho, los tres se pusieron a trabajar… Pero, pero… 

No habían terminado de poner el mantel en el suelo, cuando, de repente, oyeron un graaan chirriiido que venía de detrás de los árboles. 

Sonaba muy, muy fuerte —¡Grrrrrrr!… ¡Grrrrrrrr!—… Tan fuerte que el suelo del bosque vibraba, como si ese chirrido hiciera temblar el bosque entero…

Los tres corrieron rápido a ocultarse detrás del tronco de un árbol. Y Pepe y Pito se escondieron, asustados, tras las alas de mamá Catalina, metiendo la cabeza entre las plumas.

Pero… ¡Ay, ay ay!… De pronto se oyó un graaan golpe en el suelo del bosque… ¡Booouuummm!… Tan fuerte, tan fuerte que Catalina, los pollitos y las piedras que había en el suelo, saltaron. 

Después de ese gran golpe, el bosque se quedó en silencio. Callado. Tan silencioso que ni siquiera se oían los trinos de los pájaros que vivían en los árboles… Hasta que oyeron gritar a alguien que venía corriendo…

—¡Catalinaaa, Pepeee, Pitooo…! ¿Dónde estáis…?

—¡Anda!… ¡Es Noli! —dijo Catalina, al reconocer la voz de su amiga la ardilla— ¡Ven, ven, Noli!… ¡Estamos aquí escondidos, detrás del árbol grandote!

La pequeña ardilla de color naranja corrió hacia el árbol donde estaba Catalina. Y, asustada, se acurrucó también detrás de mamá gallina, junto a Pepe y a Pito.

CAPITULO 2 • Y EL ÁRBOL SE CAYÓ…

—Yo estaba durmiendo en mi casa del árbol y me despertó un chirrido muy fuerte… —dijo Noli, con la respiración entrecortada por la carrera—. Cuando me asomé a ver que era, vi que mi árbol se caía… Y, para salvarme, salté al árbol de al lado, donde vive el pajarito Pipo…

—¿Ese booouuummm tan fuerte que oímos era tu árbol que se cayó al suelooo? —le preguntó Pepe, asomando la cabeza por entre las plumas de su mamá.

—¡Sííí, sííí…! ¡Y como se ha caído, ya no tengo casa! —respondió, llorosa, la pequeña ardilla—… ¡Y, además, volvió a pasar otra vez! —añadió Noli—. Porque cuando subía a la rama más alta del árbol donde vive Pipo, oí otro chirrido… ¡Y ese árbol también se cayó!… 

—¿Por qué se caen los árboles?… —preguntó Catalina.

—No sé, no lo sé… —dijo Noli—. Como yo estaba muy asustada, salté al suelo y me alejé corriendo de los árboles que se caían…

Y, en ese momento, vieron a su amigo el pajarito Pipo que venía volando hacia ellos, a toda prisa…

—¡Mi árbol se ha caído…! ¡Ya no tengo casita! —trinaba Pipo, nervioso—… ¡Vamos, vamos a buscar a Emma para que nos ayude!

Noli, Catalina y los pollitos salieron de detrás del árbol para ir con Pipo a casa de Emma… 

Pero no habían dado dos pasos, cuando se pararon, al ver que, por entre los árboles, asomaba el morro de un enooorme camión… Y, asustados, volvieron a esconderse rápido detrás del tronco de un árbol.

El camión, que tenía pintado el nombre de “Matías”, se paró. Y de él se bajó un señor con un gorro amarillo. Abrió la puerta del otro lado del camión y cogió algo muy grande y pesado. Se acercó a uno de los árboles, apoyó en el tronco del árbol esa cosa tan pesada que llevaba en las manos… Y… ¡Grrrrrrrr!… ¡Grrrrrrrr!… Todos oyeron otra vez ese gran chirrido que hacía temblar el bosque…

—¡Mirad, mirad…! —exclamó Noli—. Está cortando los árboles… ¡Por eso se caen!

—¿Dónde viviremos si cortan los árboles del bosque?… ¿Y qué comeremos, si ya no tenemos los frutos de los árboles?… —trinó Pipo moviendo la cabeza, lloroso.

Mientras Pipo decía eso, vieron como el árbol que estaba cortando el señor de la sierra, que se llamaba Matías, empezó a caer… Y cayó y cayó, hasta que ¡Booouuummm!… Dio un gran golpe contra el suelo.

—¡Vamos, vamos a decírselo a Emma, para que nos ayude! —cacareó Catalina asustada.

Y los cinco animalitos salieron corriendo hacia la casa de Emma. Con mucho cuidado, saltando sobre los troncos y evitando los agujeros que habían hecho los árboles al caer.

Catalina iba corriendo delante, con la cesta de pastelitos colgada del pico, seguida por sus dos pollitos y por Noli… Pero… ¡Ay, ay, ay…!… Corriendo, corriendo, no vieron el gran agujero que había hecho un árbol al caer al suelo… Y ¡zas!…  ¡Los cuatro cayeron dentro del agujero!

Noli salió del agujero dando un gran salto, como saben dar las ardillas cuando juegan en los árboles. Pero Catalina y sus pollitos daban saltos pequeñitos y no podían salir… 

—¡Vuela, vuela…! ¡Ve volando rápido a buscar a Emma para que nos ayude! —gritó Noli al pájaro Pipo—. Dile que Catalina, Pepe y Pito se han caído a un agujero… Yo me quedo aquí con ellos.